Charles Bukowski (16 de Agosto de 1920 – 9 de marzo de 1994) es sinónimo de literatura sucia, en sus historias nos encontramos con tipos corrientes con problemas corrientes, Bukowski es el escritor de los bajos fondos, de los borrachos, de las drogas, del sexo y de las relaciones tóxicas. Bukowski ama a las mujeres a su manera, y eso se refleja en su obra, demasiado autobiográfica y llena de fracasos sentimentales.
Bukowski es un referente para los escritores modernos, y uno de los escritores más leídos y citados del cine y la televisión, su personaje autobiográfico, Henry Chinaski, ha servido como inspiración para infinidad de papeles sobre escritores acabados y alcoholizados, como el de Hank Moody en Californication.
Bukowski era una enamorado de la ciudad de Los Ángeles, donde desarrolló la mayor parte de su obra, comenzó trabajando como cartero, algo que no duda en reflejar en muchas de sus obras, sobre todo, las que protagoniza Chinaski. Aunque tuvo mucha relación con algunos miembros de la generación Beat, su estilo y sus historias tienen muy poco que ver con ellos, Bukowski supo desarrollar un estilo personal el realismo sucio, que también usaría Carver para sus obras. Aunque se sentía esclavo de la oficina de correos siempre supo que su vida era la literatura, así cuando Black Sparrow Press le ofreció un cheque de cien dólares de por vida si se dedicaba a escribir, lo dejó todo y se dedicó a su obra. Él lo relata así: «tenía dos opciones, permanecer en correos y volverme loco… o largarme, intentar ser escritor y morirme de hambre. Así que decidí morirme de hambre».
Gracias a esa decisión, Bukowski fue un escritor prolífico que escribía sin descanso, amaba escribir y lo hacía de maravilla. No solía hacer asco a nada y en su carrera hizo de todo: poemas, relatos cortos y novelas, de su obra quiero destacar algunos títulos, Cartero (1971), su obra más autobiográfica, Escritos de un viejo indecente (1969) y Mujeres (1983). El viejo Charly murió de leucemia en 1994 a los 73 años, poco tiempo después de terminar su última novela Pulp.
10 frases de unos los autores más leídos e influyentes del siglo XX. #Bukowski @Excentrya Share on XHoy en MoonMagazine, queremos recopilar algunas de las frases de unos los autores más leídos y más influyentes del siglo XX.
Algunas personas no se vuelven locas nunca. Qué vida tan terriblemente aburrida deben llevar.
Un intelectual es alguien que dice una cosa simple de un modo complejo. Un artista es el que explica algo complejo de una forma simple.
Casi siempre, lo mejor de la vida consiste en no hacer nada en absoluto, en pasar el tiempo reflexionando, rumiando sobre todo. Quiero decir, pongamos que alguien es capaz de comprender que todo es un absurdo, entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es un absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. ¿Me entiendes? Es una especie de pesimismo optimista.
Si quieres saber quienes son tus amigos, haz que te metan en la cárcel.
La gente no necesita amor, lo que necesita es triunfar en una cosa u otra. Puede ser en el amor, pero no es imprescindible.
Ese es el problema de la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo. Si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo. Si no ocurre nada en absoluto, bebes para que algo suceda.
La diferencia entre un valiente y un cobarde, es que un cobarde se lo piensa dos veces antes de saltar a la jaula del león. El valiente, simplemente, no sabe lo que es un león, sólo cree saberlo.
El alma libre es rara, pero la identificas fácilmente cuando la ves.
Por supuesto que se puede amar a un ser humano, siempre que no lo conozcas demasiado.
El conocimiento, si no se sabe aplicar, es peor que la ignorancia.
Y como bonus track, os dejo con esta última frase:
La mayoría de la gente va del coño a la tumba, sin que apenas les roce el horror de la vida.
Si te gusta Charles Bukowski, si has disfrutado con estas frases, seguro que también disfrutarás de esta playlist lunática.
Tom Waits, Playlist. El Bukowski de la canción.
Ah, el viejo Hank. Posiblemente sea el escritor que más veces he releído en mi vida. Lo tengo todo de él. Excepto sus libros de poemas. Aunque he podido leer algunos poemas suyos en alguna página perdida de internet y admito que tienen algo que atrapa. Como toda su literatura.
A mí una de las cosas que más me sedujo de él la primera vez que lo leí fue su sentido del humor. El tipo sabía reírse de todo, incluso de sí mismo. Sobre todo de sí mismo. Y eso delata su aguda inteligencia.
El primer libro suyo que leí fue "Cartero", en la edición española de Compactos Anagrama. Aún lo conservo. A partir de aquí fueron cayendo todos, uno detrás de otro. Otro de mis favoritos es "Mujeres". Me encanta todo de ese libro. Es de los que más suelo releer. Y hace poco volví a echarle un vistazo a "Hollywood". El viejo Hank no deja títere con cabeza despedazando a la industria del cine Holywoodiense.
Gracias a él aprendí mucho de eso que se denomina "economía del lenguaje". Frases cortas y aparentemente sencillas que, en el fondo, encierran mucho más de lo que dicen a simple vista.
Otra de sus "cualidades" es que el tipo no se casaba con nadie. Criticaba todo; desde la música que no le gustaba, a los escritores que detestaba. Sobre todo se metía mucho con las vacas sagradas. Recuerdos un par de puyas a Hemingway, al que incluso le dedica un relato en el que su alter ego, Henry Chinaski, cruza los guantes con él en el ring. Genio y figura.
A propósito, a mí, como al viejo Hank, también "lo que más me gusta es rascarme los sobacos". Lo dicho: genio y figura.
Buen artículo, Jaume. Un abrazo, compañero. : )
Hola, Pedro!
Muchas gracias! Yo soy muy aficionado a Bukowski, es una figura que todo escritor (y aspirante) tiene muy presente, es el arquetipo del escritor que todos hemos soñado con ser; la imagen de los bajos fondos. El tipo supo vivir a su manera, era feo, gordo y borracho, pero nunca le faltó una mujer. No sabía escribir, pero dejó una marca muy difícil de borrar en la literatura.
Y sus frases son una delicia. Me alegro de que te haya gustado, un abrazo, Pedro.